Ahlerich fue más que el caballo de Reiner Klimke: un Westfaliano cuya trayectoria unió formación paciente, títulos mundiales y el oro olímpico de Los Ángeles 1984.
Antes de conquistar el mundo con Alejandro Magno, Bucéfalo era un caballo que nadie podía montar. La historia de cómo un príncipe de doce años vio miedo donde todos veían rebeldía, y forjó una de las alianzas más célebres de la historia ecuestre.